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Creciendo con Psicomotricidad

Me aventuro a hablar en el siguiente artículo sobre la Práctica Psicomotriz Aucouturier y la evolución de la misma desde Infantil hasta 6º de Primaria en el Colegio Reggio. Cómo los niños y las niñas crecen con la Psicomotricidad.

Aventura del latín Adventura, “lo que va a venir”. Si observamos a los niños desde, incluso antes de entrar en la sala, cuando voy a recogerles a sus aulas, ya nos están definiendo esta práctica a través del gran deseo que muestran por acudir a su hora de Psico.

Un deseo de ser, de actuar, de jugar, que encuentran gracias a un dispositivo espacial y temporal preparado para que tengan la posibilidad de jugar. Ya que no se trata de explicarles cómo tienen que jugar. Los niños son unos sabios.

Es un espacio donde los niños y las niñas acuden, como dice el pedagogo y psicomotricista Álvaro Beñarán, a contar sus historias, porque saben que las pueden contar sin sentirse juzgados, y lo hacen a través de su cuerpo. Un lugar privilegiado donde poder expresar su bienestar, y también su malestar.

Tener un lugar donde poder expresar-se de una manera global, tanto con la palabra como principalmente a través del cuerpo es algo importante, ya lo decía Freud: “Las emociones inexpresadas nunca mueren. Son enterradas vivas y salen más tarde de peores formas”.

Pero vayamos a la teoría como tal: La Práctica Psicomotriz Aucouturier, por definición, es una metodología cuyo objetivo es la maduración psicológica del niño y de la niña por la vía motriz, para favorecer el paso del “placer de Actuar al placer de Pensar”, en palabras de su creador Bernard Aucouturier.

Hasta los 7 años, aproximadamente, para los niños, Actuar (Jugar) es Pensar. A partir de esta edad, los niños empiezan a ser capaces de pensar la acción más allá de la acción, es decir, pensar sin necesidad de actuar.

Es decir, favorece que estén mejor preparados para los aprendizajes que les llegarán en el futuro, y no solo académicos, sino aprendizajes y experiencias que se encontrarán en su vida (tanto las más agradables como las menos).

¿Por qué en Reggio hacemos Psicomotricidad en Primaria?

Antes de comenzar el segundo año de vida del Colegio Reggio. Los niños y las niñas de 2º de Primaria, y sus familias, nos hicieron llegar sus deseos (o miedos) de por qué no habría psicomotricidad en 3º de Primaria.

Si en el Colegio Reggio uno de nuestros lemas es “una educación para hacerse preguntas”, aquí teníamos una maravillosa oportunidad para preguntarnos: ¿Y por qué no?

A partir de esta demanda y reflexionando, llegamos a la conclusión de que, en concreto a esos grupos de niños la PPA todavía les podía ayudar en su proceso de maduración, así que decidimos ampliar la propuesta a 3º de Primaria.

Este deseo tan grande por la Psicomotricidad generado en los alumnos nos llevó a la reflexión nuevamente de por qué no ampliarlo a todos los cursos de primaria en los siguientes años.

Y es que, los que hemos sido formados en Práctica Psicomotriz, sabemos que esta práctica va más allá de los 7 años. Ya que el placer de jugar compartido con un grupo, sea la edad que sea, transforma, acerca a los seres humanos, abre los corazones y en general nos abre a las relaciones, al autoconocimiento, a la comunicación, a la vida.

¿Cómo lo organizamos en primaria?

Para ampliar la propuesta a todos los cursos de primaria había que seguir, y seguimos en el día a día haciéndonos preguntas, buscando una renovación, una teorización según vamos ganando en experiencias en la sala.

Como base teórica de nuestras sesiones está la Práctica Psicomotriz Aucouturier. A este gran aporte se suman los estudios de Elfriede Hengstenberg, profesora de gimnasia y métodos de consciencia corporal, modificando la rigidez de la gimnasia tradicional por una visión más integradora del ser humano. Al igual que los estudios de la pediatra húngara, la Dra. Emmi Pikler. Curiosamente, como citan en el prólogo del precioso libro Desplegándose:cuando en 1935 se encontraron, se vio que ambas, con total independencia la una de la otra, habían descubierto un factor elemental en el desarrollo del niño, la necesidad de libre albedrío, que podía servir de pauta para los adultos en su trato con los niños”.

Igualmente las investigaciones de Julia Blández, Doctora en Ciencias de la Educación, sobre los “Ambientes de aprendizaje”, nos han ayudado a aportar una base teórica basada en el juego espontáneo como eje vertebrador de nuestras sesiones, a través de las diferentes formas de organizar el espacio y el material.

El encuadre espacial y material de las sesiones, varía en función de los momentos  en los que se encuentra cada grupo, buscando una dinámica más favorable para la convivencia. Algunas veces se encuentran un espacio organizado, donde no pueden mover las cosas de sitio, y otras veces organizan y estructuran el espacio libremente con todo el material disponible en la sala.

El papel del psicomotricista es fundamental en esta práctica. Desde el momento en que uno prepara la sala con la ilusión de lo que allí va a acontecer, hasta el instante de la sesión donde el psicomotricista acoge lo que el niño y la niña trae, ofreciéndoles un camino, sin decirles lo que tiene que hacer. Permitiendo que el niño exprese, jugando, simbolizando, sacando la rabia o el amor que tengan para ofrecer, pero jugando.

Es una hora de sesión donde cada niño adapta los movimientos y las acciones a sus deseos inconscientes y que permiten buscar la serenidad o el apasionamiento, la armonía o la disonancia, la tensión o la relajación, la quietud o el movimiento, en busca de un bienestar afectivo y corporal que siga favoreciendo el desarrollo armónico de la persona durante su proceso de vida.

Siempre me he preguntado por qué los niños y las niñas tienen tantas ganas de venir a jugar a la sala de Psico:

  • ¿No será que encuentran un espacio donde pueden tomar decisiones, donde pueden meter la pata, donde pueden ser imperfectos, donde pueden darse cuenta de que no hay que estar de acuerdo en todo, pero sí respetar a los demás y respetarse a sí mismos?
  • ¿Quizá es un lugar donde sentirse inseguro porque hay un adulto que no manifiesta su deseo ni su juicio, por lo que tienen que buscar recursos para salir de ciertas situaciones?
  • ¿Tal vez encuentren en este espacio los límites claros que necesitan para crecer porque hay unas normas claras, jugar sin hacerse, ni hacer daño a los demás?
  • ¿No será que en la sala pueden simplemente jugar con la vida y SER?

Un niño de 5º de Primaria lo expresaba claramente en una autoevaluación que pasé al finalizar el trimestre.

Pablo Moreno. Maestro de Educación Física y Psicomotricista del Colegio Reggio.

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